domingo, 12 de febrero de 2017

Policial negro. Chandler


Agustin Lescano, amante y conocedor del policial negro, nos envió esta reseña:

‘POLICIAL NEGRO’ – La hermana menor, Raymond Chandler
Por Agustín Lescano

¿Por qué el policial negro?

Consideramos que el ‘policial negro’, a diferencia del género ‘policial’ o novela ‘detectivesca’, mantiene su vigencia en los tiempos actuales a pesar de haberse originado en la década de 1920 en los Estados Unidos. El motivo de esta consideración, es la fuerte crítica que presenta al sistema social, legal, político y económico. Dice Raymond Chandler en El largo adiós:
No hay forma limpia de ganar cien millones de dólares (…) en algún punto del camino había tipos que acababan contra las cuerdas, entrañables negocios pequeños que se veían acorralados (…) personas decentes que perdían sus trabajos (…). Mucho dinero significa mucho poder y quienes tiene mucho poder lo utilizan mal. El sistema es así.
Consecuentemente con esa denuncia, el ‘policial negro’ muestra que las relaciones vinculares y sociales se ven afectadas por un orden o código de valor regido por los negocios e intereses económicos que de ellos se desprenden. No hay en el ‘policial negro’ cuestiones de personalidad o identidades esencialistas, sino un sistema que atraviesa y configura las relaciones. Dice Ross Macdonald sobre el final de Los maléficos:
Cuando examinabas todo el panorama veías que había en él cierta belleza, o justicia. Pero no tenía ganas de examinarlo durante mucho rato. El circuito del tiempo culpable se parecía demasiado a una serpiente con la cola en la boca que se estuviese consumiendo a sí misma. Si lo examinabas durante demasiado rato, no quedaría nadad de ello, o de ti. ‘Todos éramos culpables. Teníamos que aprender a soportarlo’.
Sin embargo, todo detective/héroe de ‘policial negro’ no se deja corromper, es fiel a su trabajo y a su ética por la verdad. Busca con ella, por mínimo que sea, modificar una relación o hacerla más honesta.
Por otra parte, Chandler y Ross Macdonald buscan en sus novelas crear emociones con diálogos y descripciones. Efectivamente, las emociones no emergen de una naturaleza corporal, sino que se crean con el lenguaje y narraciones en donde ambos autores pueden expresar cosas que normalmente solo se dicen con un aire literario.

La hermana menor de Raymond Chandler contiene todos los elementos mencionados, pero con un adicional en su detective: Philip Marlowe utiliza un cinismo elocuente para llegar a construir una verdad atravesada por vínculos filiales, económicos y amorosos. Tal vez se vea perjudicado, tal vez su cliente no es lo que quiere escuchar; pero Marlowe siempre está dispuesto a resolver un caso y andar por las calles sin miedo e incorruptible. Seguramente, se lamentaran mucho si no conocen este tipo de héroe.

miércoles, 4 de enero de 2017

La cena de Electra - Specchia

Nelson Specchia: La cena de Electra. Edit. Edhasa, Barcelona-Buenos Aires, 2016.
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Este libro tiene diez cuentos notables, el último de los cuales, el premiado La cena de Electra da el título al libro. Cada uno de los relatos es sorprendente pero ninguno se parece a los otros, ni en tópico ni en tiempo y espacio; sin embargo a todos los recorre una nota de ironía que intenta desmantelar a la solemnidad, como el propio autor lo explica (Télam, 26-10-16).

Los diez cuentos son buenos; el último, muy justamente premiado; en mi modesta opinión, uno de ellos es magistral y se llama El dedo de Teresa. Ustedes juzguen.

martes, 20 de diciembre de 2016

Floreros de alabastro, alfombras de bakhara. Gorodischer

Angélica Gorodischer: Floreros de alabastro, alfombras de bokhara. Emecé Editores 1985. Grupo Editorial Planeta, Buenos Aires, 2002.

Resultado de imagen para Angélica gorodischer floreros de alabastro alfombras de bokhara“Si una consigue mantener los ojos cerrados durante un adecuado intervalo, todo se arregla. Lo importante es que eso dure lo suficiente. No hay que descartar la idea loca de que las partes decisivas de la vida son los intervalos. Menos que menos descartarla por eso, por loca.”

Una rosarina que se va a vivir lejos me “heredó” algunos libros, entre ellos dos de A. Gorodischer, y yo redescubrí a una escritora de un talento enorme. Hay una perfección de la sintaxis y de la métrica que me resultan deslumbrantes, más una vitalidad y una emoción que no dejan de hacer latir a ese resultado.
En Floreros… traza un personaje que sabe ser orgulloso de sus atributos y que sabe también ridiculizarse, sarcástico, fuerte y tierno. Es una mujer que advierte lúcidamente con cuáles ficciones piensa y qué le ordenan ellas decir o callar. Que se horroriza de los lugares comunes pero no duda en utilizarlos, llegado el caso, con humor: “nuestras miradas se cruzaron…”.
La creadora del personaje tiene un especial talento para narrar el fluir del pensamiento, el soliloquio interior. Su vértigo, sus idas y venidas, las contradicciones que lo cruzan. Siempre de la mano con la decisión abrupta y el acontecimiento que sobreviene. Como consecuencia, despliega una prosa que te lleva en andas y una acción de una vivacidad que te impide soltar el libro.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Manual para mujeres de la limpieza - Berlín

Lucia Berlin: Manual para mujeres de la limpieza. Edit. Alfaguara, Buenos Aires, 2016.


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Excelente lectura.
Nueva York, Nuevo México, México, Chile, el alcohol, los hijos, los amores, los trabajos. Todo está en estos 43 cuentos reunidos después de su muerte. El deseo a pesar de todo, aún en esas aristas que solemos rechazar con horror como si no le pertenecieran. El tiempo recomenzando desde los escombros de lo que se creyó infrangible. Una desvelada concisión para acertar en el punto sensible de cada situación desgarrada y atrozmente irónica.

No es que Lucia Berlin pinte su aldea; es que desnuda su vida, sin una gota de melodrama y acentuando sin estridencia lo que la hace partida. Y con un raro y tierno sentido del humor, habla desde la grieta como un eco de la misma, y escribe sobre sus bordes. O, a esos bordes, los crea con su escritura.

jueves, 20 de octubre de 2016

Barbara Cassin. La nostalgia

Barbara CassinLa nostalgia. Ulises, Eneas, Arendt. Editorial Nueva Visión, Buenos Aires, 2014.


Quand donc est-on chez soi? (¿cuándo entonces está uno en su hogar?) es la prengunta que completa el título en francés. Bárbara Cassin se propone liberar al sentimiento de la nostalgia del sentimiento de pertenencia.
La nostalgia tiene dos caras, nos dice; una es el arraigo, las raíces, y la otra son las andanzas, la errancia por el mundo “por necesidad de tomar aire y con ganas de andar…”.
Con la Ilíada y en la Odisea hace notar que  Ulises aun no ha regresado cuando ya está en su casa y que Eneas retorna a sus orígenes cuando llega a un país extranjero. El exilio de este último se convierte en regreso al origen porque el origen es otra cosa que lo que se creía.
Tanto el origen como la nostalgia serían construcciones culturales. Abordados así, la segunda no es la añoranza de la propia tierra, hasta el punto de que la odisea de cada uno de nosotros consista en regresar a una tierra que no sea la nuestra.
El politropismo es propio de un retorno no unidireccional ni claro en cuanto a su meta. Pero la retrospección requiere de un punto de origen y éste es una ficción, una fijación (fixion, lo escribe Lacan) que indica a dónde se añora volver.
Se establece una relación no simple entre lo adentro y lo afuera, entre el viaje y el arraigo, entre el exilio y la patria. Es la topología de lo éxtimo. Finalmente, se trata siempre de la lengua: Hannah Arendt siente nostalgia por, retorna a, y conserva, sólo su lengua; ella es su patria esté donde esté.
De la Europa anterior a Hitler “seule demeure la langue maternelle”, dice Arendt. La lengua materna se vuelve la tierra perdida o conservada porque sólo ella permite la invención, la poesía, el saber-hacer. Las lenguas adquiridas, aunque sea a la perfección, no podrán ofrecer este material flexible y vivo con el que está amasado el inconsciente. De las otras lenguas nos servimos, la lengua materna se pone en acto sin que lo sepamos, es un saber que nos excede.
Así, “la fuerza política del lenguaje depende de su efecto de performance”, dice B. Cassin.
No tenemnos una lengua materna, ella nos tiene porque suena en nosotros desde el tiempo cero. Y no obstante eso somos políglotas. Cada lengua es una forma de pensar, es decir una gramática, y el ser de cada cosa se escabulle siempre.
El objeto se sustrae, pero no por lo que creemos. No porque nuestra percepción sea imperfecta o engañosa. Se sustrae porque la lengua que se extiende como una mano para agarrarlo es múltiple, y fundamentalmente equívoca. El equívoco de la lengua ( es decir lalangue) vuelve al mundo incierto. Tanto una sola lengua por entrañar lo equívoco, como todas las lenguas en sus relaciones entre sí por llevar el equívoco a su máximo exponente, hacen que las cosas sean intrínsecamente diferentes de ellas mismas.
Sumergirse en la traducción imposible y navegar en la equivocidad de las lenguas, en los sentidos estallados y en las homofonías y homonimias, aleja del riesgo que lleva consigo la pretensión de lo unívoco: la uniformidad, el totalitarismo, la verdad Una.