domingo, 22 de mayo de 2016

Física y poética del acto analítico


Física y poética del acto analítico.
Editorial Letra Viva, Buenos Aires, 2015


Libro FISICA Y POETICA DEL ACTO ANALITICO



Lo inconsciente, ofrecido como un saber textual resistente a la razón, enigmático y hasta absurdo, atrae poderosamente a la lectura hermenéutica. Sin embargo su móvil secreto es un goce pulsional que pide ser liberado, lo que sólo es posible llevando al extremo el descifrado de aquel saber textual. 
Ese descifrado procede de una lectura anti-hermenéutica, aquella que se atiene a la superficie. Más difícil, aunque parezca lo contrario a primera vista, que una lectura que pretenda atravesar el espesor significativo del texto, sus diferentes estratos que remiten unos a otros. Su dificultad estriba en que el hábito de extraer el significado oculto, de llegar hasta lo que eso “quiere decir” (se entiende, más allá de lo que eso dice), está, si puede decirse así, pegado a nuestra piel. Uno de los determinantes más fuertes de ese automatismo es el paradigma de la ciencia positiva en el que nos hallamos sumergidos. Para ella la lectura superficial tiene que conducir a las leyes escondidas, a los verdaderos resortes del comportamiento de la naturaleza.


La lectura textual superficial, epidérmica, de lo que se ve ahora, aquí, en transferencia y en su literalidad, abre a una eficacia que nunca ha sido discernida por la ciencia y que no responde al principio de razón suficiente.

Penetrar en la cifra del texto inconsciente requiere desarmar los significados  para desvelar los mecanismos retóricos de producción de sentido, es decir para dejar al descubierto la combinatoria significante y por último arribar a la letra: pura materialidad sonora a-semántica, insensata y eficaz en sus efectos sobre el cuerpo.


La escritura del sexo

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La escritura del sexo. Ensayo sobre L'étourdit de Jaques Lacan. Editorial Letra Viva, Buenos Aires, 2013



El discurso analítico tiene un entramado capaz de acoger lo que los otros discursos no pueden, y es el modo de aparición de lo inconsciente: la ocurrencia que aparece y se desvanece enseguida, antinómica y equívoca. Si de esto resulta acto analítico, la ocurrencia así “cazada” en la trama y transformada en interpretación, dejará un rastro que perturbe y modifique el saber establecido y la repetición, la realidad ordinaria y el sopor del fantasma. Esta mutación se observa primero y claramente en el cuerpo, en la movilidad pulsional y entonces, como es de rigor, en el desplazamiento de los síntomas.

Una atención tenaz si bien flotante concedida al inconsciente en acto en el seno de lalangue y sus equívocos, neologismos y profanaciones diversas de la lengua comunicable, que tolere esperar y no comprender, aleja al discurso analítico de una metapsicología.  De la metapsicología que no hay pasamos razonablemente a la topología, de la que dice Lacan que no es teoría porque “no está hecha de una sustancia que plantee más allá de lo real aquello en lo que se motiva una práctica”.  En lugar de eso y sin ningún meta, entonces, la topología da cuenta de que el corte modifica la estructura.
Ese corte será el de la interpretación dado el caso; y se hará posible porque la lógica del inconsciente se habrá comprobado producida por el dispositivo analítico, y no porque este dispositivo vaya a incidir sobre algo que estaba ya-ahí como aparato psíquico.
Lo inconsciente, como resultado de su particular ontología, no está antes de que un discurso lo establezca. Lacan cree firmemente que si los analistas remiten lo inconsciente a un meta cualquiera es debido a que su producción les promete arrojarlos como su desecho, en el acto mismo de la interpretación. Una prueba de esto la encuentra en el rechazo por parte de los analistas de la verdadera dimensión del amor de transferencia en la medida en que es inconsciente en acto.

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